Notas sobre el escándalo político

Diario Tal Cual 

Publicado el 25/05/13

John Thompson es un sociólogo británico que además de reflexionar ampliamente sobre el papel de los medios en la modernidad, tal vez su aporte más conocido, ha producido igualmente importantes reflexiones en relación a las implicaciones del escándalo político y su correlato en materia de medios y opinión pública. La reciente difusión de un audio del inefable Mario Silva, su abrupta defenestración como conductor de “La Hojilla”, y los impactantes contenidos de dicha grabación, son elementos que ubican a este caso claramente en la categoría de un escándalo político.

Para Thompson, los escándalos políticos han pasado a ser parte del paisaje contemporáneo. Pese a la característica de fenómeno “único” de cada escándalo, a la diversidad y complejidad de enmarcar a estos hechos, este autor se plantea una tipología a partir de sus consecuencias. De tal forma, para Thompson, existen cuatro teorías sobre el escándalo.

Una primera teoría ubica a los escándalos como acontecimientos efímeros, en gran medida generados por los medios.  Para esta tesis, los escándalos carecen de consecuencias para la vida social y política. La debilidad de esta teoría es que soslaya la importancia del capital simbólico, de la credibilidad, en las sociedades modernas. Desde mi punto de vista este asunto resulta crucial y tiene un peso importante en la acción política actual. En Venezuela, con muchísima frecuencia, se destapan hechos escandalosos como asuntos meramente mediáticos. Las denuncias del magistrado Aponte, que pusieron en evidencian lo podrido de nuestro sistema de administración de justicia, responden a esa lógica de ausencia de consecuencias.

Desde una segunda perspectiva, se entiende que los escándalos políticos tienen una consecuencia “conservadora”. De acuerdo con esta teoría de Thompson, los escándalos producen una reafirmación y consolidación del statu quo. Tienen un fin meramente catártico, sin consecuencias en el sistema político. Para el autor, esta es una teoría “funcionalista” del escándalo. Tiene tintes religiosos, por el estado de absolución que podría generar un escándalo. En mi opinión, esto podría ser lo que se observa, como primeras reacciones al audio de Mario Silva: el principal señalado, Diosdado Cabello, se ha atornillado en su posición de poder, la lógica de conservación de poder se impuso y frena –aparentemente- las consecuencias de un escándalo de envergadura.

La tercera forma de ver al escándalo destaca el impacto potencialmente destructivo que puede tener éste para el debate público. Para esta teoría de Thompson, la obsesión de los medios con el escándalo tiende a socavar la calidad del discurso y debate políticos, pues centra la atención en los asuntos triviales, y excluye los asuntos de envergadura para la vida social. Se trata de una mirada crítica con el “sensacionalismo” que le han impreso los medios a la dinámica política actual. Asunto del cual no nos escapamos en el país, en una lógica por cierto muy promovida desde el chavismo en el poder, con recurrentes cortinas de humo (escándalos de pequeña magnitud) para desviar la atención de la opinión pública de asuntos realmente medulares.

La cuarta teoría, sobre las consecuencias del escándalo que plantea Thompson, resalta el rol positivo del escándalo, pues considera que de esa forma se enrriquece el debate público. Es una teoría del escándalo como “subversión”, y apunta a desnudar los privilegios que pueden devenir del ejercicio del poder. El autor le cuestiona el poder que se le da a la prensa, especialmente aquella sensacionalista que se dedica exclusivamente a explotar escándalos.

Lo dicho por Thompson en relación al papel de la prensa, especialmente británica, antecede al propio escándalo que envolvió al magnate Rupert Murdoch por el uso de escuchas ilegales en su periódico  “News of the World”, que ostenta el récord de tirada en Gran Bretaña, pero aun así debió cerrarlo.

Finalmente, Thompson define a los escándalos políticos como luchas por la obtención del poder simbólico en las que están en juego la reputación y la confianza, y por esta condición obviamente moldean la relación entre ciudadanos y políticos. Para Thompson, los escándalos no lo son todo en la vida política contemporánea, pero tienen un peso significativo en ésta cuando llegan a producirse con alto impacto.

No lo dice Thompson de forma tácita, pero los impactos políticos de los escándalos pueden verse tanto de inmediato como en el corto y mediano plazo. La pérdida de credibilidad por parte de los ciudadanos en los actores políticos no siempre se manifiesta de forma automática tras un escándalo; pero un affaire negativo –y sin duda lo dicho por Mario Silva lo es- puede desencadenar cambios en las percepciones de los seguidores del chavismo, que a su vez alimenten una visión crítica sobre la conducción del país. Esto, sin embargo, desde mi punto de vista, está por verse. Es decir, a escasos días del escándalo con Mario Silva, aún es difícil saber las implicaciones políticas que tendrá. Por lo pronto hubo una ganancia para los venezolanos demócratas, salió del aire una de las peores expresiones de intolerancia, discriminación y difamación… La Hojilla.

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Fecha: 

Sáb, 25/05/2013

Por: 

Andrés Cañizalez